Un seguro es un contrato de protección: tú pagas una cantidad (llamada prima) y, a cambio, la aseguradora se compromete a apoyarte económicamente si ocurre algo inesperado que afecte tu salud, tu patrimonio o tu bienestar. Es una herramienta para reducir el impacto de los riesgos que no podemos evitar, pero sí anticipar.
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Un seguro es un contrato de protección: tú pagas una cantidad (llamada prima) y, a cambio, la aseguradora se compromete a apoyarte económicamente si ocurre algo inesperado que afecte tu salud, tu patrimonio o tu bienestar. Es una herramienta para reducir el impacto de los riesgos que no podemos evitar, pero sí anticipar.
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