Un comparativo global sobre la adopción de pagos digitales según Global Findex 2025 

Pagar con una transferencia, escanear un código QR o comprar desde una aplicación es cada vez más común. Sin embargo, para millones de personas en México el efectivo sigue siendo la forma preferida de realizar pagos. 

Existen factores como la confianza, la facilidad de uso, la educación financiera y la aceptación de los pagos digitales en los comercios influyen directamente en la forma en que las personas administran y utilizan su dinero. 

 

¿Qué se está midiendo? 

Cuando hablamos de pagos digitales, no nos referimos únicamente a las compras en línea. 

También se considera como pagos digitales las transacciones realizadas desde una cuenta bancaria o mediante dinero móvil, incluyendo pagos en establecimientos físicos, compras por internet, transferencias electrónicas y la recepción de recursos como salarios o apoyos gubernamentales. 

México ha logrado avances importantes en materia de inclusión financiera. Actualmente, 53% de los adultos cuenta con una cuenta bancaria y 41% realizó algún pago digital durante el último año. Sin embargo, estas cifras todavía se encuentran por debajo de varios países. 

Además, la aceptación de pagos digitales en los comercios sigue siendo limitada. El estudio reporta que únicamente 26% identifica una aceptación amplia de estos medios de pago, lo que puede dificultar que las personas incorporen herramientas digitales en sus actividades cotidianas. 

 

¿Por qué seguimos usando efectivo? 

Muchas veces se piensa que el uso del efectivo responde únicamente a la costumbre, pero los datos muestran que existen diversos factores involucrados. 

Por un lado, muchas personas consideran que el efectivo es práctico, fácil de usar y aceptado prácticamente en cualquier lugar. Por otro, persisten preocupaciones relacionadas con posibles costos, dudas sobre la seguridad de las transacciones digitales y la falta de aceptación de estos medios en algunos establecimientos. 

 

Una oportunidad para fortalecer la inclusión financiera 

«México enfrenta un doble reto: el acceso financiero aún es insuficiente y, entre quienes sí tienen cuenta, el uso de pagos digitales sigue siendo bajo frente a países comparables.»  

El crecimiento de los pagos digitales representa una oportunidad para que más personas tengan acceso a herramientas que faciliten la administración de su dinero y su participación en el sistema financiero. 

Sin embargo, para que esta transición continúe avanzando, será necesario reducir barreras, fortalecer la confianza de los usuarios y ampliar la aceptación de estos medios de pago en más comercios y comunidades. 

Al final, la meta no es reemplazar el efectivo de un día para otro, sino ofrecer alternativas que sean tan fáciles, seguras y accesibles que cada vez más personas decidan utilizarlas por elección y no por obligación.

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Un comparativo global sobre la adopción de pagos digitales según Global Findex 2025 

Pagar con una transferencia, escanear un código QR o comprar desde una aplicación es cada vez más común. Sin embargo, para millones de personas en México el efectivo sigue siendo la forma preferida de realizar pagos. 

Existen factores como la confianza, la facilidad de uso, la educación financiera y la aceptación de los pagos digitales en los comercios influyen directamente en la forma en que las personas administran y utilizan su dinero. 

 

¿Qué se está midiendo? 

Cuando hablamos de pagos digitales, no nos referimos únicamente a las compras en línea. 

También se considera como pagos digitales las transacciones realizadas desde una cuenta bancaria o mediante dinero móvil, incluyendo pagos en establecimientos físicos, compras por internet, transferencias electrónicas y la recepción de recursos como salarios o apoyos gubernamentales. 

México ha logrado avances importantes en materia de inclusión financiera. Actualmente, 53% de los adultos cuenta con una cuenta bancaria y 41% realizó algún pago digital durante el último año. Sin embargo, estas cifras todavía se encuentran por debajo de varios países. 

Además, la aceptación de pagos digitales en los comercios sigue siendo limitada. El estudio reporta que únicamente 26% identifica una aceptación amplia de estos medios de pago, lo que puede dificultar que las personas incorporen herramientas digitales en sus actividades cotidianas. 

 

¿Por qué seguimos usando efectivo? 

Muchas veces se piensa que el uso del efectivo responde únicamente a la costumbre, pero los datos muestran que existen diversos factores involucrados. 

Por un lado, muchas personas consideran que el efectivo es práctico, fácil de usar y aceptado prácticamente en cualquier lugar. Por otro, persisten preocupaciones relacionadas con posibles costos, dudas sobre la seguridad de las transacciones digitales y la falta de aceptación de estos medios en algunos establecimientos. 

 

Una oportunidad para fortalecer la inclusión financiera 

«México enfrenta un doble reto: el acceso financiero aún es insuficiente y, entre quienes sí tienen cuenta, el uso de pagos digitales sigue siendo bajo frente a países comparables.»  

El crecimiento de los pagos digitales representa una oportunidad para que más personas tengan acceso a herramientas que faciliten la administración de su dinero y su participación en el sistema financiero. 

Sin embargo, para que esta transición continúe avanzando, será necesario reducir barreras, fortalecer la confianza de los usuarios y ampliar la aceptación de estos medios de pago en más comercios y comunidades. 

Al final, la meta no es reemplazar el efectivo de un día para otro, sino ofrecer alternativas que sean tan fáciles, seguras y accesibles que cada vez más personas decidan utilizarlas por elección y no por obligación.

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