México es un país que emprende. En cada esquina hay una idea convertida en negocio: desde quien vende comida en casa hasta quien construye una marca a través de redes sociales. Pero si observamos los datos, aparece una realidad más compleja: la mayoría de esos esfuerzos nacen y crecen en la informalidad. 

 

La pandemia del 2020 marcó un antes y un después para los emprendedores de todos los sectores. Algunos negocios no sobrevivieron, otros tuvieron que adaptarse a nuevas condiciones del mercado y a un nuevo estilo de vida. Sin embargo, una constante se mantuvo: la informalidad. 

 

La informalidad: la realidad de muchas empresas en México 

De acuerdo con el INEGI, México cuenta con más de 5.4 millones de empresas, donde más del 90% son MiPymes y alrededor del 64% operan en la informalidad, principalmente porque pertenecen a personas que trabajan por cuenta propia y no están debidamente formalizadas ante la ley. Estas unidades no cuentan con registro fiscal ni ofrecen seguridad social a sus trabajadores.  

Muchas de estas MiPymes funcionan gracias al esfuerzo individual, lo que refleja la importancia del trabajo por cuenta propia en la economía informal.

La informalidad no solo aplica para quienes emprenden, sino también para quienes buscan empleo, porque al menos el 55% de la población ocupada (laboralmente activa) trabaja bajo condiciones informales, lo que representa a más de 30 millones de personas.  

 

Consecuencias de ser informal:

  • Acceso limitado a financiamiento. Las empresas informales tienen mayores barreras para acceder a créditos formales e inversiones, lo que limita su crecimiento. 
  • Falta de protección legal. La imposibilidad de acceder a contratos sólidos y no poder proteger su marca o productos los deja más expuestos a fraudes o incumplimientos. 
  • Desorden financiero. Mezclar el dinero personal con el del negocio y no llevar registros claros de ingresos y gastos puede resultar catastrófico financieramente. 
  • Limitaciones para crecer. Al no poder facturar a grandes clientes, participar en licitaciones ni expandirse, esto provoca la pérdida de oportunidades.
    Falta de acceso a la seguridad social. No hay acceso a IMSS o prestaciones, lo que resulta en una mayor vulnerabilidad ante enfermedades o accidentes.  
  • Impacto en la economía. Aunque las MiPyMEs generan gran parte del empleo, su productividad es menor frente a empresas grandes, en parte por falta de formalización y acceso a herramienta.
  • Falta de estabilidad. Sin formalidad, no hay contratos sólidos, seguridad social ni estabilidad para trabajadores. 

Soluciones que transforman 

Frente a este panorama, donde millones de negocios operan en la informalidad y con acceso limitado a herramientas para crecer, la colaboración entre actores del ecosistema se vuelve clave.

En este contexto, Finsus, junto con Fundación Capital y STRIVE (programa de Mastercard) se suman para habilitar herramientas y recursos digitales para impulsar a emprendedores y pequeños negocios que son clientes de Finsus. Esta alianza permite que emprendedores accedan a mentorías para impulsar el crecimiento de los negocios, y con esto, acompañar a las y los emprendedores en su camino. 

Puedes visitar los contenidos a través de la plataforma Transforma en: https://plataforma-transforma.com/user/dashboard

A veces, el cambio no viene de crear más, sino de conectar mejor lo que ya existe. 

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México es un país que emprende. En cada esquina hay una idea convertida en negocio: desde quien vende comida en casa hasta quien construye una marca a través de redes sociales. Pero si observamos los datos, aparece una realidad más compleja: la mayoría de esos esfuerzos nacen y crecen en la informalidad. 

 

La pandemia del 2020 marcó un antes y un después para los emprendedores de todos los sectores. Algunos negocios no sobrevivieron, otros tuvieron que adaptarse a nuevas condiciones del mercado y a un nuevo estilo de vida. Sin embargo, una constante se mantuvo: la informalidad. 

 

La informalidad: la realidad de muchas empresas en México 

De acuerdo con el INEGI, México cuenta con más de 5.4 millones de empresas, donde más del 90% son MiPymes y alrededor del 64% operan en la informalidad, principalmente porque pertenecen a personas que trabajan por cuenta propia y no están debidamente formalizadas ante la ley. Estas unidades no cuentan con registro fiscal ni ofrecen seguridad social a sus trabajadores.  

Muchas de estas MiPymes funcionan gracias al esfuerzo individual, lo que refleja la importancia del trabajo por cuenta propia en la economía informal.

La informalidad no solo aplica para quienes emprenden, sino también para quienes buscan empleo, porque al menos el 55% de la población ocupada (laboralmente activa) trabaja bajo condiciones informales, lo que representa a más de 30 millones de personas.  

 

Consecuencias de ser informal:

  • Acceso limitado a financiamiento. Las empresas informales tienen mayores barreras para acceder a créditos formales e inversiones, lo que limita su crecimiento. 
  • Falta de protección legal. La imposibilidad de acceder a contratos sólidos y no poder proteger su marca o productos los deja más expuestos a fraudes o incumplimientos. 
  • Desorden financiero. Mezclar el dinero personal con el del negocio y no llevar registros claros de ingresos y gastos puede resultar catastrófico financieramente. 
  • Limitaciones para crecer. Al no poder facturar a grandes clientes, participar en licitaciones ni expandirse, esto provoca la pérdida de oportunidades.
    Falta de acceso a la seguridad social. No hay acceso a IMSS o prestaciones, lo que resulta en una mayor vulnerabilidad ante enfermedades o accidentes.  
  • Impacto en la economía. Aunque las MiPyMEs generan gran parte del empleo, su productividad es menor frente a empresas grandes, en parte por falta de formalización y acceso a herramienta.
  • Falta de estabilidad. Sin formalidad, no hay contratos sólidos, seguridad social ni estabilidad para trabajadores. 

Soluciones que transforman 

Frente a este panorama, donde millones de negocios operan en la informalidad y con acceso limitado a herramientas para crecer, la colaboración entre actores del ecosistema se vuelve clave.

En este contexto, Finsus, junto con Fundación Capital y STRIVE (programa de Mastercard) se suman para habilitar herramientas y recursos digitales para impulsar a emprendedores y pequeños negocios que son clientes de Finsus. Esta alianza permite que emprendedores accedan a mentorías para impulsar el crecimiento de los negocios, y con esto, acompañar a las y los emprendedores en su camino. 

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